Buenas a todos, aprovechando que estoy leyendo un libro sobre Roma de la saga de Qinto Licinio Cato. He querido postear un apunte histórico apasionante, como es la historia de la Reina Boadicea (Boudica). Y así adquirimos, algunos conocimientos de historia apasionantes.
Reproductor - Enya: Boadicea
La legión IX Hispana, al mando de Petilio Cerial, fue enviada contra el ejército de Boudica en Camulodunum, pero cayó en una emboscada de los rebeldes Icenos, quienes los desbarataron por completo, matando a dos mil quinientos legionarios. (En este y otros hechos parecidos con los Scootii se basa la película "Centurión". Y es que esta legión, siempre se llevaba "la del pulpo" le daban siempre por todos los lados).
Entonces Boudica se dirigió hacia Londinium. Suetonio Paulino logró llegar a la ciudad, y una vez allí descubrió que el culpable de todo, el procurador Deciano, se había formado su propia opinión sobre las posibilidades del ejército romano y ya había tomado un barco con rumbo a la Galia. Londinium no estaba fortificada y no estaba preparada para la defensa militar. Este fue el motivo por el que el gobernador Suetonio, ante la imposibilidad de defender la ciudad y desoyendo las reclamaciones de sus habitantes pidiendo la presencia de las tropas romanas, se retiró, dejando que Boudica incendiara y matara en masa a gran parte de la población rezagada y dejada a su suerte por los soldados romanos. Los que se atrevieron a combatir fueron despedazados y sufrieron las muertes más atroces. Boudica y su ejército no dejaron ni a los animales de trabajo a salvo, que una vez usados para conducir a los vencidos a los lugares de sacrificio, eran también degollados.
“Boudica no estaba interesada en hacer prisioneros o solicitar un rescate por ellos o ningún otro comercio de guerra. El enemigo fue atacado con matanzas, patíbulos, fuego y crucifixiones, como hombres que se cobraban la venganza que podían antes de que cayese sobre ellos el justo castigo” Tácito, "Anales".
Dión Casio es aún más gráfico en su relato:
“Aquellos que fueron llevados prisioneros por los britanos se vieron sometidos a todas las formas conocidas de atrocidad. La peor y más bestial atrocidad cometida por sus captores fue la siguiente. Colgaron desnudas a las mujeres más nobles y distinguidas, les cortaron los pechos y se los cosieron a las bocas para que parecieses que las víctimas se las comían; después empalaron a las mujeres sobre unos pinchos puntiagudos que los atravesaron todo el cuerpo. Todo esto lo hicieron acompañándolo con sacrificios, banquetes y comportamientos inmorales, no sólo en todos sus lugares sagrados, sino en particular en la arboleda de Andraste. Éste era su nombre para Victoria, y la contemplaban con la reverencia más excepcional. Dión Casio, "Historia".
Suetonio Paulino tampoco llegó a tiempo para defender Verulanium (la actual Saint Albans), ciudad que también fue arrasada por el ejército rebelde, matando sin compasión a sus habitantes, odiados por sus congéneres por su colaboracionismo para con el Imperio Romano. Por fortuna, muchos de ellos pudieron huir refugiándose cerca de los campamentos romanos.
Tras las victorias conseguidas, Boudica y su ejército decidieron permanecer en Verulanium. Suetonio Paulino llamó entonces a todas las legiones disponibles, la XI Augusta, la XIV Germana y la XX Valeria Victroix, además de una serie de auxiliares adiestrados rápidamente. Sin embargo no se sabe bien el motivo la II Augusta, que era la más veterana en combate no llegó a tiempo, pues su comandante Poenio Póstumo no respondió a la llamada de su superior.
Con todas las legiones posibles bajo su mando, Suetonio, presentó batalla. Se la conoce como la batalla de Watling Street El ejército romano estaba en inferioridad numérica, el campo de batalla escogido por el gobernador romano era un terreno con un desfiladero con paredes en terrazas protegiendo sus flancos y una suave pendiente descendente delante de ellos, mientras que a sus espaldas tenían un espeso bosque. Esto implicaba que el ejército romano no podía ser flanqueado por los britanos, pero también implicaba que los romanos en caso de perder, no podrían huir. Era el momento de vencer o morir.
Batalla de Watling Street:
Se conoce como Batalla de Watling Street o de Paulerspury a la batalla que tuvo lugar en el año 60/61 d. C., en la provincia romana de Britania, que integraba los territorios que hoy conforman Gran Bretaña. Enfrentó a una alianza de tribus indígenas, dirigida por la reina de los icenos, Boudica, contra los ejércitos romanos estacionados en la provincia, los cuales estaban comandados por el gobernador, Cayo Suetonio Paulino.
Aunque ampliamente superadas en número, las tropas romanas compuestas por unos 10.000 soldados, según Tácito, lograron mantener sus posiciones frente a las britanas. El número de hombres que componía la facción britana varía en función de las fuentes, siendo estimadas en unos 100.000 por Tácito, y en 230.000 según Dión Casio. La victoria romana en esta batalla supuso el punto final a la prolongada resistencia britana a la romanización. Se calcula que unos 80.000 britanos murieron, mientras que los romanos apenas sufrieron 400 bajas.
Gracias a la gran disciplina de las legiones rómanas, se conseguían estas grandes victorias
No es conocida la localización precisa de la batalla, pero la mayoría de los historiadores la ubican entre Londinium (Londres) y Viroconium (Wroxeter en Shropshire), en la ruta que actualmente se conoce como Watling Street. La moderna denominación de la batalla es anacrónica, además de ser un poco especulativa, ya que el actual nombre de la calzada se originó en la época anglosajona.
Fuerzas enfrentadas
El tamaño del ejército de Boudica no está establecido de manera fiable. Tácito relata que los britanos eran unos 100.000 y Dión Casio sube la cifra hasta los 230.000; tampoco se sabe a ciencia cierta si esas cifras son las de los combatientes o las de las tribus enteras puestas en marcha, ya que los britanos tenían la misma costumbre que los germanos y sus guerreros, al ser acompañados al campo de batalla por las mujeres y los niños. En todo caso, el ejército britano era varias veces mayor que el romano, por lo menos en una proporción de 5 a 1 y probablemente entre 10 a 1 y 20 a 1.
Las fuerzas romanas eran sin dudas bastante inferiores: la mayor parte de la Legio XIV Gémina, y parte de la Legio XX, con infantería y caballería auxiliar, lo que sumaba un total de no más de 10.000 hombres.
Suetonio reunió un ejército formado por un total de 10.000 hombres, incluidas la Legio XIV Gemina, un vexillatio —destacamento compuesto de una o dos cohortes— de la Legio XX Valeria Victrix, y todas las tropas auxiliares que pudo encontrar. La Legio II Augusta, acantonada cerca de Isca Dumnoniorum, no logró reunirse con él debido a que su prefecto de campo no acató las órdenes del gobernador. En cuanto a Poenio Póstumo, prefecto de la Legio II Augusta, al mando de la misma por carecer ésta de legado, y que la había impedido unirse a la batalla, después de haber privado a sus hombres de una parte de la gloria, se suicidó cayendo sobre su espada. Una cuarta legión, lo que había quedado de la IX Hispana, fue enviada a Camulodunum para levantar el cerco y contener a los posibles refuerzos.
Desarrollo de la batalla
Superados en tan gran proporción, Suetonio buscó cuidadosamente un campo de batalla en el que sus tropas pudieran contrarrestar la superioridad britana. Para ello, eligió un estrecho desfiladero cerrado a las espaldas por un bosque y abierto a una amplia llanura. El desfiladero protegía de un ataque los flancos romanos, mientras que el bosque impedía la aproximación del enemigo por la retaguardia y la amplia llanura hacía imposible las emboscadas. Esto eliminó la ventaja numérica de Boudica.
Para evitar la primera embestida de las tropas britanas, Suetonio colocó a la Legión XIV y el vexillatio de la Legión XX en el centro formadas en orden cerrado y duplex acies, a las tropas auxiliares ligeras las dividió en dos y colocó una mitad en el flanco derecho y la otra en el izquierdo de las legiones y, finalmente, apostó la caballería en las alas
Los britanos emplazaron sus carros en forma de media luna a lo largo del campo de batalla, desde donde sus familias pudieran observar lo que ellos esperaban que sería una abrumadora victoria, y el resto de los guerreros, mayoritariamente infantería, formaron una masa indiferenciada al frente de la línea de carros. Dos dirigentes germanos, Boiorix de los cimbrios y Ariovisto de los suevos, ya habían adoptado la misma formación de combate en sus batallas contra Cayo Mario y Cayo Julio César, respectivamente, siendo derrotados.
Así organizados sus ejércitos, los comandantes trataron de motivar a sus soldados. El historiador romano Tácito, que describió la batalla cincuenta años después, nos informa del discurso de Boudica a sus tropas: «Nada está a salvo de la arrogancia y del orgullo romano. Desfigurarán lo sagrado y desflorarán a nuestras vírgenes. Ganar la batalla o perecer, tal es mi decisión de mujer: allá los hombres si quieren vivir y ser esclavos».
Tácito también consignó el discurso de Suetonio a sus legionarios: «Ignorad los clamores de estos salvajes. Hay más mujeres que hombres en sus filas. No son soldados y no están debidamente equipados. Les hemos vencido antes y cuando vean nuestro hierro y sientan nuestro valor, cederán al momento. Aguantad hombro con hombro. Lanzad los venablos, y luego avanzad: derribadlos con vuestros escudos y acabad con ellos con las espadas. Olvidaos del botín. Tan sólo ganad y lo tendréis todo».
Aunque Tácito, como muchos historiadores de su época, era dado a inventar conmovedores discursos en estas situaciones, el de Suetonio es en esta ocasión inusualmente directo y práctico, lo que le otorga visos de verosimilitud. El suegro de Tácito, el futuro gobernador Cneo Julio Agrícola, formaba parte del estado mayor de Suetonio en ese momento y pudo haberle informado con bastante exactitud. Según Dión Casio, Suetonio da otro discurso muy diferente.
Suetonio no tenía intención de atacar, pues deseaba que fueran los britanos los que cargaran corriendo hacia ellos, pues así estarían más cansados que sus tropas. Tras una tensa espera, Boudica ordenó el ataque y sus tropas, gritando, avanzaron corriendo a través de la llanura y del desfiladero en un masivo ataque frontal. A medida que avanzaban, entre las paredes del desfiladero, fueron canalizados en una densa y apretada masa; a aproximadamente cuarenta metros de la línea romana, su avance fue recibido por salvas escalonadas de pila, el venablo romano. El pilum fue diseñado para doblarse cuando se clavara en un escudo, lo que lo hacía imposible de extraer; así, el enemigo podía elegir entre cargar con una pesada lanza de hierro en su escudo o deshacerse de él y luchar sin esa protección. El daño fue enorme, ya que muy pocos britanos llevaban alguna clase de armadura. A esa primera lluvia de dardos le siguió una segunda, puesto que cada romano portaba dos pila. Esta táctica desarmó el ataque lanzado por los britanos, dejando el frente plagado de cuerpos, en tal cantidad que los atacantes empezaron a retroceder en desorden.
Los romanos estaban en gran inferioridad numérica, 5 a 1 aproximadamente, pero se ubicaron en un terreno rodeado de bosques, donde no podía ser flanqueados, rebasados ni emboscados. El ejército romano estaba bien disciplinado y armado; el de Boudica era muy numeroso pero poco uniforme en cuanto a las armas que portaban y a la edad de los guerreros (desde niños de 10 años hasta ancianos). La noche anterior a la batalla, después de ordenar levantar el campamento, Suetonio solicitó ser despertado tan pronto el ejército rebelde se presentase en el campo de batalla. Cuando ello ocurrió, las legiones se formaron en filas de siete en fondo, con sus escudos, espadas y lanzas (dos por cada soldado). Cuando Suetonio vio que en el campo enemigo los carros de transporte y las familias de los guerreros habían sido colocados detrás de los combatientes, comprendió que había ganado la batalla. Cuando la infantería britana atacó, las mucho más disciplinadas formaciones romanas hicieron caer sobre ellos una lluvia de lanzas que diezmó sus primeras líneas. Eso sumió en la confusión a los britanos y los hizo retroceder, dejando en el campo un tendal de muertos. Suetonio ordenó a sus soldados avanzar a paso lento pero sostenido, en una línea en forma de sierra dentada, cubriendo sus flancos con sus escudos. Al verlos venir, los guerreros de Boudica volvieron a cargar, encajonándose entre los "dientes" de las filas romanas. Los legionarios de la primera hilera, defendidos por los escudos, atravesaron con sus espadas a centenares de atacantes, casi sin recibir daños. Al cabo de cuatro o cinco minutos de combate, a una señal de sus oficiales, dejaban el puesto al que formaba detrás, colocándose en la última posición. Eso permitía entrar en combate a soldados "frescos" y recuperar fuerzas a los que habían peleado. La masacre fue total y al no poder perforar la formación enemiga, los britanos sintieron pánico y comenzaron a retroceder, aplastándose unos a otros mientras los romanos seguían su avance implacablemente.
Con los britanos en desbandada, Suetonio ordenó a sus legionarios y auxiliares avanzar en la formación de combate llamada caput porcinum («cabeza de cerdo»), en la que el centro del frente se adelantaba un cuerpo con respecto a los flancos, de manera que recordaba el morro y las orejas de un cerdo, y dispuestos así, cargaban; además, a una orden de Suetonio, la caballería, con las lanzas en ristre, se lanzó al galope. Con una disciplina mayor, una clara ventaja en armaduras y armas, una formación ordenada, más descansados y la victoria al alcance de la mano, los romanos fueron capaces de seguir luchando con la misma ferocidad del principio.
Los britanos habían convertido la retirada en una huida, pero su fuga fue bloqueada por el semicírculo formado por los carros, por la caballería romana que atacaba los flancos y por el avance de las legiones y los auxiliares por el centro: fueron detenidos, cercados y masacrados. Según las fuentes, los romanos mataron no sólo a los guerreros, sino también a las mujeres, a los niños e incluso a los animales, en lo que era práctica habitual al aplastar una rebelión. Tácito dice que, de acuerdo con una estimación, murieron 80.000 britanos por sólo 400 fallecidos entre las tropas romanas. Tras la victoria los romanos esclavizaron a los icenos sobrevivientes y destruyeron sus alimentos para matar de hambre a aquellos que huyeron.
La localización exacta del campo de batalla no ha sido facilitada por ningún historiador, aunque Tácito da una breve descripción. Si bien han sido sugeridos una gran variedad de lugares, sin un acuerdo total, sí existe consenso en que el ataque del ejército britano se produjo desde la zona de Londres hacia la concentración de las fuerzas romanas, en dirección a Cornualles y al País de Gales. Una leyenda lo sitúa en el camino de Battle Bridge en King's Cross, Londres, pero conforme a lo narrado por Tácito es poco probable que Suetonio regresara a la ciudad.
Aquí podéis apreciar las máquinas de hacer la guerra que eran las legiones
Cada uno de los líderes arengó a sus soldados. Boudica por su lado, entre otras cosas, le gritó a su ejército que entonces era formado por doscientos mil efectivos: “...ganaremos esta batalla o moriremos! Eso es lo que yo, que soy mujer, me propongo hacer. Que los hombres vivan esclavos si lo desean...”
Suetonio, a su vez exclamó:
“...no temáis su espíritu rebelde. Su audacia nace de su temeridad, pero sin las armas ni la disciplina...Somos romanos y hemos conquistado el mundo gracias a nuestro valor...”
Cuando la infantería britana se dispuso a avanzar, Suetonio mandó formar a la parte media de la infantería ligera haciéndola avanzar a paso rápido, formando así una cuña respaldada por la infantería pesada y los auxiliares. De la poderosa cuña brotaban las puntas de las lanzas que atravesaban el cuerpo de los desprotegidos Icenos, que eran rematados después por las espadas romanas.
La cuña romana llegó hasta los carros de los bárbaros, donde masacraron a las mujeres y niños, haciendo que los Icenos se desmoralizaran y perdieran toda perspectiva de la batalla.
Los romanos obtuvieron la victoria, y persiguieron a los Britanos que huían. En el campo de batalla quedaron los cuerpos de ochenta mil Icenos y apenas cuatrocientos romanos. Boudica, tras esta derrota, para evitar ser atrapada por los romanos, se suicidó con veneno. No se conoce la suerte que corrieron sus hijas, pero probablemente murieron junto a ella.
Según se cuenta, los rituales funerarios de Boudica fueron fastuosos y dignos de la gran guerrera que fue. Hoy en día se sigue desconociendo el paradero de su tumba, cosa que fomenta aún más su leyenda.
“[Ella] se vengó de los soldados romanos matando a una legión entera, pero tras una masacradora batalla, donde Boudica tenía una cantidad de luchadores (y también mujeres y niños) 4 veces mayor que las del general Romano Suetonio, no pudo contra su ingeniosa táctica estratégica, y la batalla fue una auténtica carnicería de britanos.[...] y Boadicea se mató para evitar la captura y la desgracia.”(Tácito, citado en The Woman’s Encylcopedia of Myths and Secrets, de Barbara G. Walker.)
Durante la Edad Media, la leyenda de Boudica fue casi olvidada, pero llegado el siglo XIX, fue recuperada y ensalzada. Los historiadores británicos recordaron que Boudica significaba “Victoria” con lo que la reina de los Icenos compartía nombre con la reina Victoria, que gobernó un imperio más basto incluso que el de Roma.
Los británicos, olvidándose de los hábitos salvajes y las masacres y torturas ordenadas por la reina Icena, la convirtieron en heroína nacional y en 1905, fue erigida una estatua de Boudica, triunfante subida en su carro. Esta estatua se alza junto al Tamesis, frente al Parlamento británico, en Londres, la ciudad que convirtió en cenizas. La estatua fue erigida como símbolo del sentimiento de libertad del pueblo de Britania en un momento tan crucial para los moradores de la vieja Alvión (nombre con el que era conocida Britania).
Bueno pues espero que os haya gustado la historia de esta guerrera que puso en Jaque al mayor imperio del mundo de su época.
Aquí os dejo un enlace de MegaVideo, con un documental completo sobre ella, en Castellano, del Canal Historia, poniendo un énfasis especial en la última batalla, en la que podréis apreciar los movimientos de esos muros casi infranqueables que eran los de las Legiones Romanas.
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