En las postrimerías del siglo XIII, el monje anónimo autor de la Crónica de San Juan de la Peña, nos presenta una leyenda que sirvió como enseñanza al Rey Alfonso III. Que narra como Ramiro II hizo frente a los continuos problemas que le causaban sus nobles, que hacían lo posible para entorpecer su mandato.
Ramiro al ser el hijo menor de
Sancho Ramirez, y como era habitual en aquella época fue consagrado a la vida monástica, por lo que a su constitución debil, se sumaba lo poco acostumbrado que se hallaba a hacer frenta a las intrigas de la nobleza. Obispo de Roda y Barbastro, hubo de hacerse cargo de un trono que otros aspiraban. Aunque Ramiro fue aceptado como Rey de Aragón,
Garcí Rámirez de Navarra promovió revueltas. Al tiempo que Ramón de Borgoña (hijo del Conde de Galicia del mismo nombre que habia sido el primer esposo de Urraca de Castilla ) alegando derechos de Herencia por parte de su madre, entró en Aragón con un fuerte ejército.También hubo una especie de guerra civil por la parte de Cinco Villas. Los problemas se sucedían y los nobles no le daban ningún apoyo, entorpecindo en lo que podían su mandato.
Ramiro II de Aragón
Pues en este ambiente se movia el Rey y creí necesario hacer las esplicaciones para mejor entendimiento del romance, antes de pasar a contaros la historia llamada de la Campana de Huesca.
En dicha historia, se cuenta que los nobles aragoneses desobedecían a su rey, teniendo al reino sumido en el desorden, hasta tal punto que Ramiro II decidió pedir consejo a la única persona en la que de verdad confiaba. No era otro más que quien fue su maestro en el monasterio francés de San Ponce de Tomeras, en el que Ramiro había sido monje.
El rey envió un mensajero a su antiguo maestro; este, por toda respuesta, condujo al mensajero al huerto del monasterio y se limitó a cortar las coles que más sobresalían, diciéndole que contara a su rey, todo lo que había visto. El emisario perplejo no entendió el mensaje, pero así se lo transmitió al rey. El cual enseguida comprendió que el huerto simbolizaba su reino, y que las coles eran sus nombres más poderosos.
Decidido a terminar con la nobleza rebelde, el rey convocó Cortes en Huesca, poniendo como excusa que quería hacer una campana tan grande, que se oyera en todo el reino. Pero conforme los principales nobles iban llegando a Palacio, los hombres de Ramiro los detenían y los decapitaban de inmediato. Se dice que fueron quince los ejecutados; catorce cabezas formaron un círculo en el suelo, y otra, la del más rebelde, fué colgada de una cuerda en el centro a modo de badajo. Cuando estuvo realizado, Ramiro mostró al resto de nobles la campana que había formado.
Su tañido, como Ramiro anunció, se escuchó en todo el reino, pues nunca más volvió a darse durante su mandato una revuelta.
Reproductor: Malleus Maleficarum (Ordo fúnebris)
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